
¿Cómo asegurar una lactancia exitosa y nutritiva para tu bebé?
Aprende cómo la leche materna se adapta a las necesidades del bebé y cómo evitar la malnutrición en la transición a la alimentación complementaria.
¿Tendré leche suficiente?
Cantidad de leche
No te preocupes: en condiciones de salud e higiene normales, la glándula mamaria tiene una capacidad de producción de leche más que suficiente para el crecimiento del bebé. Céntrate en el proceso de lactancia y sigue nuestros consejos para producir leche en abundancia.
El principio de la oferta y la demanda
La producción de leche es un proceso que evoluciona con el tiempo y se adapta en función de la demanda. La hipófisis libera dos hormonas, la prolactina y la oxitocina, responsables de la producción y la expulsión de la leche, respectivamente.
Este mecanismo físico se inicia durante el embarazo para que el "dispositivo" esté operativo cuando el bebé viene al mundo, incluso si nace prematuramente.
- En el momento del parto (y a veces incluso antes), las mujeres empiezan a segregar el calostro, una "leche" espesa y muy dulce adaptada al lactante.
- Posteriormente, viene la leche de transición: se trata de la primera subida de leche, que se produce entre el segundo y el quinto día después del parto. Te sentirás los pechos pesados, cálidos y congestionados. A veces, puedes notar una sensación de crujido totalmente nueva y desconocida. No pasa nada, ¡es normal!
- Al cabo de los primeros 15 días de lactancia, la leche producida se convierte en "madura". Su composición varía durante las tomas y a lo largo del periodo de lactancia para responder permanentemente a las necesidades de crecimiento del niño.
- ¿Qué hacer en la práctica? Cambia de pecho en cada toma (para vaciarlo) o, si lo prefieres, alterna ambos pechos durante la misma toma. Cada madre debe elegir qué sistema emplear en función de sus necesidades y su producción de leche.
Al ritmo del bebé
Una vez que conozcas tu capacidad para producir la leche necesaria, puede que te preguntes si tu hijo realiza un número de tomas suficiente. Cada bebé es un mundo.
No existen normas sobre duración y cantidad. No hay un número mínimo o máximo de tomas, ni ningún intervalo fijo entre ellas que deba respetarse. Puedes cambiar de pecho con cada toma o bien alternarlos en una misma; ello depende de las necesidades y la producción de leche de cada madre.
- Los dos primeros meses: el bebé toma el pecho en promedio 8-12 veces al día (incluyendo la noche).
- Cuando la lactancia ya está establecida: el bebé se alimenta al ritmo regular que le resulta bien.
¿Toma rápida o larga?
Todo depende de la intensidad del bebé a la hora de beber, pero dura entre 10 y 30 minutos. Confía en él y déjale que guíe la frecuencia y abundancia de sus comidas.
¡Leche en abundancia!
La producción de leche depende también de tu estilo de vida. A continuación, te damos unos consejos "100 % lactancia":
- No consumas alcohol ni tabaco.
- Descansa (pide ayuda con las comidas y el mantenimiento de tu hogar).
- No inicies ningún tipo de dieta (la lactancia ayuda a perder peso de forma natural).
- No te saltes comidas (aunque los horarios tradicionales se desplacen).
- Limita el consumo de café y té e intensifica el de agua e infusiones.
- Intenta mantener una alimentación equilibrada y variada. Come a diario cereales integrales, harinas, carne, huevos o pescado (especialmente sardina, macarela, salmón...), fruta, verdura y productos lácteos/leche, y varias veces por semana legumbres (lentejas, garbanzos, habichuelas, guisantes...).
- Bebe mucho; es esencial para contribuir a una buena producción de leche. Agua sin gas, agua con gas, infusiones...¡Cualquier opción es buena!
- Consume alimentos/especias/hierbas aromáticas que favorezcan la producción de leche: zanahorias, hinojo, berros, lentejas, cebada, maíz, anís estrellado, comino, albahaca, culantro, levadura de cerveza...
¿Qué es el calostro?
Es la leche (de color amarillenta) de los primeros días del bebé. Se caracteriza por ser muy rica en proteínas y anticuerpos, indispensables para el sistema inmune del recién nacido.
Cómo extraer y almacenar la leche materna
Para asegurar una extracción exitosa, se deben tomar en cuenta aspectos como el buen estado e higiene del dispositivo que se utiliza, adecuado lavado de manos previo a la extracción y el uso de recipientes de vidrio o plástico libres de bisfenol A, previamente esterilizados.
Similarmente, el almacenamiento de la leche también debe ser llevado a cabo de manera cuidadosa y segura, para maximizar las cualidades, tanto nutricionales como antiinfecciosas de la leche materna.
Para ello, se recomienda:
- Rotular los recipientes con la fecha de extracción.
- Preferir volúmenes de 60 a 120 ml (2 a 4 onzas) en cada recipiente para evitar desperdicios.
- Almacenar en refrigeración por un periodo máximo de 4 días, aunque se recomienda su uso en las primeras 48 horas, para evitar que se pierdan algunas características nutricionales y funcionales importantes de la leche.
- Almacenar en el congelador por un máximo de 6 meses. La mejor forma de descongelar la leche es pasarla al refrigerador o colocarla bajo agua corriendo. Posteriormente, se puede colocar bajo agua tibia, o colocar el recipiente en una olla con agua entibiada.
- Nunca almacenar sobrantes.
- No calentar la leche en el microondas.
Mi leche: una superdotada de la nutrición
Leche materna
Cuando le das pecho al bebé, le estás enviando el mensaje "entrada/plato principal/postre" correspondiente exactamente al intenso desarrollo de las primeras semanas. De hecho, la leche materna se adapta en tiempo real a la evolución del bebé desde su nacimiento.
Una prueba de ello es que la leche de las mujeres que dan a luz de forma prematura es rica en ácidos grasos esenciales para responder así a las importantes necesidades de maduración cerebral de sus hijos prematuros.
Las tres etapas de la leche
Con el paso de los días y las semanas, la leche varía su composición.
- Primeros días: tras su nacimiento, el bebé tomará una leche amarillenta y espesa de fácil digestión. Se trata del calostro, una leche que la madre produce desde el 2º trimestre de embarazo. Rico en proteínas y anticuerpos, el calostro es el alimento ideal para el recién nacido. Además, le ayuda a evacuar las primeras heces (o meconio). Debe darse sin limitación, lo antes posible. No te preocupes por la poca cantidad de calostro producida (entre 20 y 40 ml por toma): corresponde con las necesidades del bebé tras el nacimiento.
- 3º / 14º día: el calostro deja paso a la "leche de transición". Fluida y anaranjada, tiene menos proteínas pero gana en lactosa (azúcar), grasas y calcio. Corresponde a lo que se conoce como "la subida de la leche", que implica una producción más abundante. ¿Cómo se le reconoce? Notarás una sensación de calor y congestión en el pecho, incluso como un crujido. Importante: cuanto más des pecho, más leche producirás.
- Al cabo de dos semanas: la leche se hace "madura". De color blanquiazul y ligeramente translúcida, contiene lo indispensable para el crecimiento del bebé: agua, proteínas, hidratos de carbono (un 90% de los cuales corresponde a lactosa para el desarrollo del cerebro), grasas (ácidos grasos esenciales), sales minerales (calcio, hierro, fósforo...) y todo tipo de vitaminas. Se recomienda un suplemento de vitamina D (durante el embarazo) y de vitamina K (tras el parto). Consúltalo con el médico o ginecólogo.
Una comida completa "todo en uno"
- Increíble pero cierto: la leche materna no solo cambia de color y consistencia con el paso de las semanas, sino que también lo hace a diario según el momento del día. ¡Cambia incluso en el transcurso de una misma toma! De esta manera, por la mañana la leche posee más cantidad de lactosa. A mediodía, sube el nivel de grasas, y por la noche prevalecen las proteínas. Estas modificaciones abogan por una lactancia a demanda en términos de frecuencia y duración, de modo que tu hijo reciba toda la variedad nutricional necesaria para su crecimiento.
- Durante la toma, la leche se adapta también a las exigencias del bebé. Al principio, el líquido es prácticamente transparente. Particularmente rico en agua y azúcar, calma el hambre y la sed. A medida que avanza la succión, la leche se hace más densa e incluye más grasas y proteínas para aportarle la energía que le ayuda a crecer bien. Hacia el final de la toma, el nivel de grasas se multiplica por cuatro para saciar al pequeño comelón. Gracias a esta sensación de saciedad, el niño aprenderá a regular su apetito. De ahí la importancia de dejarle tomar el pecho hasta que lo suelte, señal de que es hora de pasar al otro o simplemente de dar por finalizada la toma.
¿Hasta qué edad responde la leche materna a todas las necesidades nutricionales del bebé?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alimentar a los recién nacidos exclusivamente con leche materna, es decir, sin darle otros líquidos o alimentos, durante los primeros seis meses de vida.
A partir de los seis meses, la OMS aconseja continuar con la lactancia hasta los dos años como complemento de una alimentación diversificada.
La leche se adapta también a la madre
¿Esperas gemelos? Si es así, no te preocupes por la capacidad de tu cuerpo para dar pecho a dos niños a la vez. Producirás prácticamente el doble de leche. ¿Una malformación te impide utilizar uno de los pechos en la lactancia? No pasa nada, el pecho sano doblará su capacidad.
En el marco de una alimentación equilibrada, tu leche se adaptará perfectamente a las necesidades del bebé. ¡Beber leche de vaca no aumenta la producción de leche materna!
Evita la malnutrición en el cambio entre la leche materna y la comidita complementaria
Por ejemplo, respecto a las recomendaciones de ingesta de nutrientes que dicta la Organización Mundial de la Salud, los bebés de 6-8 meses pueden estar teniendo faltas de entre un 30 y un 80% para muchos nutrientes como el calcio, hierro, zinc o niacina. Y es que el impacto de estas deficiencias es muy directo, por ejemplo, bajos aportes de calcio podrían afectar el fortalecimiento de los huesos y de esta forma afectar el proceso de crecimiento. O los bajos niveles de hierro o zinc incidir sobre las capacidades de defensa del cuerpo.
Esta brecha que existe entre la leche materna y la alimentación complementaria puede ser mejorada con alimentos que brinden nutrientes agregados, o sea con alimentos fortificados.
Durante el segundo semestre de vida, la leche materna cubre cerca del 75% de las necesidades de energía y nutrientes, de manera que cualquier alimento con el que se complemente la alimentación debe ser denso en nutrientes para cumplir con su objetivo.
Los cereales infantiles cumplen esta característica, por ejemplo, Nestum®, en una porción pequeña brinda mucha energía y está fortificado con nutrientes críticos para el desarrollo del bebé.
La lactancia materna es una experiencia enriquecedora y crucial para el desarrollo de tu bebé. Asegúrate de seguir estos consejos para garantizar una producción de leche adecuada y una alimentación saludable para tu pequeño.
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