
Guía completa para una alimentación saludable y sin estrés de tus hijos
Aprende a crear hábitos alimentarios saludables desde temprana edad y fomentar un ambiente positivo en las comidas familiares.
¡Alimentar a tu pequeño no debería ser una lucha!
Si has vivido esa situación, ¡no estás solo(a)! Esto sucede en la mayoría de las familias. Es frustrante que tu hijo se niegue a comer todo lo que le sirves. Pero… ¡no pierdas la fe! Aquí te mostramos cómo lidiar con esta situación.
¿Qué pasa con su apetito?
Los bebés comen cantidades proporcionales a su estómago. Debido a sus necesidades de crecimiento, pueden comer con mucha más frecuencia que los adultos.
El crecimiento y desarrollo de todo su cuerpo y órganos requieren energía y nutrientes, por eso sienten más hambre y la sacian con el alimento que demandan con cierta regularidad.
Comparar no es bueno, cada niño es único
Algunos niños disminuyen su consumo de alimentos a los nueve meses y otros al cumplir el año y medio o los dos años. Es común que, durante el segundo año, el crecimiento sea más lento: solamente unos 9 cm de alto y un par de kilos, lo que hace que estos coman menos.
Algunos padres piensan que, si con un año su bebé comió más, con dos comerá el doble y este no es siempre el caso. La cantidad de alimento que cada persona necesita es muy variable, y algunos niños comen mucho más o mucho menos que otros niños de la misma edad y tamaño.
Recuerda que si tienes dudas, debes consultarle a un profesional de la salud.
Claves del éxito
- Fomenta un ambiente agradable. Evita que la comida esté condicionada al castigo.
- Cambia su percepción de la cantidad de comida. Sirve a tu hijo la cantidad de comida que necesita en función de su edad.
- Evita complacencias. La hora de la comida tiene un lugar, un tiempo y un fin claro.
- Ofrécele solo lo que necesita. No pretendas que el niño coma la misma cantidad de alimento que los adultos.
- Balance y variedad. Procura incluir diferentes grupos alimenticios cuando inicies la alimentación complementaria después de los 6 meses.
Recuerda que la leche materna es la mejor opción para su hijo(a) y la OMS recomienda la lactancia exclusiva hasta los 6 meses. Tu leche es el alimento ideal para el sano crecimiento y desarrollo de tu bebé, ya que fortalece las defensas para prevenir enfermedades.
Guía para comidas familiares con niños pequeños
- Procura que, en la medida de lo posible, toda la familia coma en la mesa, a las mismas horas todos los días.
- Aunque tu bebé ya haya comido, siéntalo a la mesa, y si muestra señales de tener hambre, ofrécele una selección de comida picada de donde escoger.
- Asegúrate de que tu niño pequeño esté sentado cómodamente y que esté incluido en la comida.
- Los niños pequeños son imitadores y tú eres su ídolo, así que asegúrate de que te vea muy bien para que puedas enseñarle cómo se hace.
- Dales porciones más pequeñas de lo que estés comiendo, en un plato que no se rompa.
- Ignora el comportamiento inadecuado (aventar la comida, gritar, pegar a la mesa).
- Felicítalo cuando se porte bien (comer, disfrutar, intentar usar la cuchara y el tenedor).
- Habla con tu niño pequeño acerca de la comida, su sabor, color, olor y textura.
- No pongas toda tu atención en él —después de todo, es una comida familiar.
- No te preocupes si no se termina la comida.
- Ofrece una variedad de alimentos saludables, tanto para el bebé como para toda la familia.
- No le ofrezcas alternativas si se niega a comer lo que hay en la mesa.
- No pongas en la mesa botanas no saludables, bebidas con azúcar ni dulces.
- Durante las comidas no enciendas la televisión ni permitas el uso de teléfonos o pantallas.
- Si salen a comer, intenta evitar las horas pico en caso de que tu pequeño crítico de comida se porte mal.
- Asegúrate de que el restaurante sea para niños y tenga sillas altas, menú para niños con porciones pequeñas y platos y cubiertos para niños.
- Si hace un berrinche en un restaurante o cafetería, llévalo afuera o a una esquina del lugar por un momento. Tal vez solo está abrumado por lo que ve, lo que oye y lo que huele en un entorno lleno de gente.
Cómo enseñar buenos hábitos alimentarios a los niños
Enseñar a los niños hábitos alimentarios adecuados para su salud es una tarea que comienza desde temprana edad. Desde el primer año de edad es necesario que los niños aprendan a comer de forma saludable, pues esto ayudará a establecer el patrón que perdurará durante toda la vida. Este es un reto en el que debe intervenir toda la familia.
Cuando el niño tiene entre 1 y 3 años de edad, la forma principal de aprendizaje es la imitación. Por ello, es clave que el buen ejemplo a la hora de comer empiece en casa.
Si el niño nota que papá o mamá consumen regularmente comida chatarra, podría dejar de comer alimentos más saludables y querer imitar a sus padres.
Te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a transmitir buenos hábitos alimentarios en el hogar de una forma práctica y efectiva:
1. Haz atractivo el plato. Es normal que los niños entre 1 y 2 años de edad rechacen los alimentos la primera vez que se les ofrecen, pero no hay que rendirse. Al contrario, formar un hábito representa intentar varias veces y emplear distintas formas de presentar un mismo alimento hasta lograr que sea atractivo para el niño.
Algunas prácticas útiles para hacer atractivo el plato son:
- Distribuir la comida en raciones pequeñas.
- Buscar platos que sean atractivos a la vista por sus formas y colores.
- Preparar de diferentes maneras un mismo plato.
La clave está en hacer la hora de la comida un momento de diversión en familia. Muchas veces los niños se pueden aburrir de un alimento importante para su dieta si se les presenta siempre de la misma manera.
Por eso, es fundamental que la creatividad y el ingenio sean parte de los ingredientes al momento de preparar los alimentos que tus hijos consumen.
2. Enséñale a comer de acuerdo a su edad. Cada etapa de crecimiento de los niños establece una alimentación ligeramente distinta. La alimentación en familia significa que los niños coman lo mismo que los adultos. Ahora bien, ten presente que los niños no cuentan con la misma capacidad digestiva que tiene un adulto, y las porciones deben adecuarse a su edad. Entre los 1 y 2 años, es el momento de agregar diferentes texturas, para que aprendan a masticar todos los alimentos.
3. Inclúyelo en la preparación de los alimentos. Para que la hora de la comida sea uno de sus momentos preferidos del día (y el tuyo también), puedes optar por incluirlo en la preparación. Deja que escoja una fruta o verdura diferente cada día, que te acompañe al supermercado para escoger el menú de la semana, pídele que te ayude a revolver la ensalada o agregarle queso Parmesano a la pasta, e incluso poner las servilletas en la mesa; son algunas formas de desarrollar el hábito en familia. Además, lo hace sentirse importante y facilitará su participación en el proceso.
4, No lo obligues a comer. En este punto es muy importante mantener un equilibrio. No debes ser ni muy permisiva ni muy estricta. Si no quiere comer no hay que obligarlo y si lo hace no hay que felicitarlo tampoco. La comida no debe ser empleada como premio o castigo. Por ejemplo, sobornar con un dulce a cambio de dejar el plato vacío no es una opción. Por último, no olvides que para que el momento de la comida se convierta en un buen hábito, es indispensable establecer un horario regular de comidas.
Ten en cuenta:
- Los niños no comen bien si están muy cansados. Es necesario dejar un espacio entre los juegos y la hora de comer.
- Evita las distracciones como el celular, televisor y cualquier otro dispositivo electrónico que perturbe el momento de comer.
El acompañamiento de mamá y papá es fundamental para desarrollar los hábitos alimentarios saludables que deseas ver en tus hijos. Así que, recuerda contribuir a la adecuada alimentación de tu hij@ con los nutrientes del Alimento Lácteo NIDO®1+.
Evitar el uso de alimentos como premio o castigo desde el inicio
A nivel del desarrollo, este tipo de enfoques pueden enviar mensajes mixtos, porque los alimentos concebidos como “malos” son ofrecidos normalmente en celebraciones (golosinas, queques, helados, pizza, entre otros).
Similarmente, el uso de determinados alimentos como premio o restringirlos como castigo, puede promover el sobreconsumo y la obesidad en la edad infantil o inclusive conllevar a desórdenes de alimentación, con un alto impacto para la salud a corto, mediano y largo plazo.
Por ello, se recomienda que desde tempranas edades, se conciban los alimentos, como fuente de salud y necesarios para el adecuado crecimiento y desarrollo, unos en mayor cantidad que otros.
Algunas formas para poner en práctica lo mencionado, consisten en:
- Ofrecer una variedad de alimentos saludables (frutas, vegetales frescos, lácteos bajos en grasa, leguminosas, cereales con alto aporte de fibra, pescados, carnes magras, etc.) en el hogar.
- Disponer de preparaciones conocidas y consumidas frecuentemente en el hogar, para celebraciones y ocasiones especiales.
- Educar sobre el consumo responsable de golosinas, helados, gaseosas y otros alimentos de poco valor nutricional, así como su rol dentro de la salud si son consumidos en exceso.
- Después del año de edad, si se quiere premiar al niño por un comportamiento deseado, utilizar elogios, juegos o actividades especiales, en lugar de alimentos.
- Procurar que no se conciban como especiales los alimentos “prohibidos” o “malos”. Por ejemplo, al evitar las golosinas durante las visitas al pediatra.
Corregir estos hábitos desde la infancia, podrá traer beneficios significativos en toda la niñez, y se cree que hasta la vida adulta, ya que se estarían evitando asociaciones poco saludables con respecto a los alimentos.
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